Manqueospese

Castillo de Manqueospese - Aunqueospese

Manqueospese iluminaré tu camino

Canon EOS 5DS R
EF16-35mm f/4L IS USM
16mm – ƒ/11 – 100s – ISO 100
Castillo de Manqueospese, Mironcillo (Ávila).
 

Castillo de Manqueospese

El Castillo de Manqueospese, o Aunqueospese, a pocos kilómetros de Ávila, en el Concejo de Mironcillo, tiene una curiosa historia detrás. Por el año 1212, que queda muy pintoresco 12 12, volvían los soldados cristianos a Ávila después de combatir en la batalla de las Navas de Tolosa contra los musulmanes. Comandados por Don Álvar Dávila, señor de Sotalbo, fueron recibidos con vítores por toda la ciudad. Uno de esos vítores llego desde una de las altas ventanas de una casa señorial, el palacio de D. Diego de Zúñiga, donde su hija Dña. Guiomar aplaudía a los valientes. Parece ser que al señor de Sotalbo no se le escapaba una mirada, y al ver a Doña Guimar tan blanca como el lirio de los campos y descubrir unos ojos que más negros que la piel de su corcel, quedó completamente enamorado. Ahhh, dónde habrán quedado esos tiempos, ¿verdad tele 5?
Lo que no sabía el señor de Sotalbo era el plan del padre de la bella dama, que no era otro que entregársela a Dios. Entendemos que lo había pensando durante mucho tiempo y lo veía como la mejor solución… Así que la única forma que tenían de verse los amantes era a través del alto ventanal del palacio. Suerte no tener vértigo en este caso. Pero claro, no era plan para una relación normal y Don Álvar pensó que lo mejor era hablar con aquel tipo tan malencarado.
Castillo de Aunqueospese
Castillo de Aunqueospese
Don Álvar y su corcel del color de los ojos de su amada, se presentaron a la puerta del palacio de D. Diego de Zúñiga para pedirle la mano de su hija. Este enfureció de tal manera que parecía le estuvieran llegando los impuestos municipales doblados, y dijo que se fuera con su corcel a su castillo a limpiarse el intestino y no volviera a ver más a su hija. A lo que el señor de Sotalbo, con toda la dignidad del mundo respondió: » Cuando el amor ha nacido, no se le mata con vilencias; que el corazón del enamorado es rebelde y terco en la rebeldía. Dª Guiomar y yo seguiremos amándonos, y aún más, viéndonos: ¡Mal que os pese!» Don Álvar volvió a su castillo desde donde miraba a la ciudad, allí estaba su amada, que miraba al castillo de Don Álvar. Y el buen servidor del señor, D. Diego de Zúñiga, contrató al Jack Bauer de la época para que ningún señor enamorado se acercará a menos de cien metros de su palacio. La historia tiene varios finales, ninguno aceptado por completo. En uno de ellos acaba de la peor de las formas con Doña Guiomar muriendo de pena, transformándose en una paloma que llega a las manos de Don Álvar, que después de esto marchó de nuevo a la guerra muriendo también a los pocos días. En el mejor de los finales, en uno de los encuentros a través de los altos ventanales del palacio de Doña Guiomar, ¡los amantes tuvieron un hijo! y al final D. Diego de Zúñiga tuvo que ceder ante el amor, supongo que pensaría que Don Álvar podía ser un cabrón pero también muy hábil, lo cual desenredó la historia y todos vivieron felices y contentos. Podéis quedaros con la versión que más os guste, personalmente creo que es más fácil subirse a una ventana a 80 metros y hacer lo que sea entre las rejas dando como resultado un buen zagal, que transformarte en paloma y volar desde Ávila hasta Mironcillo. Aunque todo es posible, ya que por alguna razón extraña, nada orbita en torno al castillo, pero esa será otra historia…

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